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James Barry

James Barry

James Barry

Aunque toda la vida adulta de Barry transcurrió como hombre, Barry se llamó Margaret Ann al nacer y fue conocido como mujer en la infancia. 

Barry vivió como un hombre tanto en la vida pública como en la privada, al menos en parte para ser aceptado como estudiante universitario y seguir una carrera como cirujano. 

El sexo biológico de Barry se dio a conocer al público solo después de un examen post-mortem.

La cirujano travesti

Para todas las niñas que soñaron con ser Mulán de pequeñas: existió. Bueno, más o menos. Era irlandesa, cirujana, militar y travesti adelantada.

Se llamaba Margaret Ann Bulkley y nació alrededor de 1789 en Cork, Irlanda. Como se veía venir, en la Irlanda de la época las mujeres no tenían acceso a la educación formal y Margaret estaba sedienta del saber.

En el libro James Barry: A Woman Ahead of Her Time, los autores Michael du Preez y Jeremy Dronfield relatan que cuando Margaret tenía 18 años discutió con su hermano, que era un vivalavida tipo Pocholo, y exclamó: “Si yo no fuera una chica, ¡sería soldado!”.

Retrato de James Barry

La familia de Margaret no iba muy allá de cash flow, por lo que Margaret y su madre se mudaron a Londres, donde la madre tenía un hermano llamado James Barry, el cual por cierto fue pintor en la Royal Academy y sus contactos tenía.

A través de James Barry, Margaret conoció a gente famoseta, como el general venezolano exiliado Francisco de Miranda, o David Steuart Erskine, conde de Buchan, que según se dice, quedaron ojipláticos con su inteligencia y probablemente la ayudaran a trazar la misión Drag King.

El James Barry número 1 murió en 1806, dejando a su hermana y a su sobrina unos dinerillos para que fueran tirando. Tres años después de su muerte, Margaret Bulkley se cortó el pelo, se enfundó un abrigo oversize que no se quitaba aunque hiciera más calor que en el infierno, unos zapatos de 10 centímetros de alto tipo plataformón y el nombre de James Barry.

Ilustración de James Barry

En 1809, el James Barry número 2 se trasladó a Edimburgo y se matriculó en la facultad de medicina después de falsificar unos documentillos para que cuadraran las fechas con su aspecto juvenil.

En la escuela de medicina se empezó a sospechar del joven James: era demasiado bajito, delgado, barbilampiño y tenía la voz muy aguda; pero ¡ojo!, que lo que se rumoreaba era que un niño pequeño se había infiltrado en la facultad. De hecho, por este motivo no se le permitió presentarse a unos exámenes hasta que Lord Erskine, el conde coleguita que habíamos comentado antes, intervino.

James Barry se licenció en medicina a los 22 años sin que nadie jamás sospechara que realmente era una mujer. Semanas después, decidió alistarse en el ejército como cirujano asistente, donde también se puso en duda su edad, pero ya estaba hecha a la performance y acabó accediendo al servicio militar el 6 de julio de 1813.

Cirujanos en el siglo XIX

De camuflaje, Margaret comenzó a ascender rápidamente en el ejército británico, siendo nombrada cirujano asistente de personal —equivale a teniente, vamos, que era jefa—, y sirviendo en Ciudad del Cabo durante diez años.

En Ciudad del Cabo se hizo muy colegui del gobernador, Lord Charles Somerset y se cree que este podría conocer su verdadera identidad. De hecho, cuando ella se trasladó a un apartamento privado en la residencia del gobernador, comenzaron a circular rumores sobre su relación, y un anónimo colgó un cartel en el que se afirmaba que Somerset estaba “sodomizando al Dr. Barry”, tras lo que se crearon comisiones para investigar el escándalo. Maestra del disfraz, Margaret esquivó también la bala de la homofobia y al final las investigaciones cesaron.

James Barry, c. 1850, Jamaica.

Se dice de ella que tenía una actitud muy masculina —quizás para no levantar sospechas—, que lanzó frascos de medicamentos en más de una ocasión e incluso que participó en un duelo del que salió airosa. Toxic masculinity alert.

También se dice que sus habilidades médicas eran insólitas, que fue el primer cirujano en realizar una cesárea con éxito en la que tanto la madre como el bebé sobrevivieron, que se dedicó (como nuestro amigo Benjamin Lay) a la reforma social denunciando las condiciones sanitarias y la mala gestión en los cuarteles, prisiones y asilos, y que trató a ricos y pobres, a colonos y a esclavos. Se trasladó a cualquier lugar donde fuera necesario y continuó ascendiendo en el escalafón militar hasta llegar a general —vamos, jefa jefaza—.

Acabó muriendo de disentería el 25 de julio de 1865. Su último deseo fue ser enterrada con la ropa con la que murió, sin que se lavara su cuerpo. Afortunadamente para nosotras, sus deseos fueron ignorados y una enfermera, al desvestir a James Barry, descubrió que realmente, era una mujer.

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